UNA MUERTE ENUNCIADA
La noche en que la iban a matar, Gladis Guerra. Salió de casa 8:00 de la noche para esperar el bus en que llegaba su tío. Había soñado que su atravesaba el sembrío de maíz donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, entonces al despertarse sintió una presión en el pecho. “Siempre soñaba con maíces”, menciono clara linares, su madre recordando 25 años después lo que ocurrió aquel fin de semana.
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